Miguel Ángel no se mueve como candidato

Hoy por la mañana, en un salón de eventos de Tepic

LAS MUJERES EMPRESARIAS SE REUNIERON CON NAVARRO QUINTERO

*Una exposición donde había de todo: café, fritangas, galletas, gelatinas, pasteles, artesanías huicholas. Estómago hizo falta para probar de todo

El invitado especial al “Foro Exposición de Mujeres Empresarias”, nada menos que Miguel Ángel Navarro Quintero. Ahí estaban todas, ¿todas?, sí, todas las mujeres que en otros tiempos se veían en otros escenarios distintos. Hoy son navarristas. Sorprendente, sí, pues en otros tiempos de haber oponente fuerte en la otra banqueta, seguramente estarían allá. Hoy no fue así, las mujeres empresarias se volcaron y se entregaron al proyecto de Miguel Ángel Navarro Quintero. Las mujeres nunca se equivocan.

La cita es a las 9:00 de la mañana. Llegan mujeres con sus mejores vestimentas. Unas en falda, otras en pantalón. Los perfumes caros y baratos pegan en las fosas nasales, unos agradables, otros no tanto. Unas traen cubrebocas, otras también.

El tiempo comienza a transcurrir y el candidato llega, discreto, sin hacer tanto ruido. Los encargados de la ceremonia les falta colmillo para hacer la presentación. El recorrido del candidato se hace entre saludos de mano, miradas, sonrisas que no se ven porque el cubrebocas no permite ver de los ojos hacia abajo. Pero los ojos hablan. El guiño, también. Hay los que quieren la foto, no se conforman con el saludo. La foto habla. La foto es la carta de presentación. Es la cercanía con el que será el hombre fuerte del sexenio por venir.

Navarro Quintero cruza el salón de eventos y se va directo a la exposición. Hay aplausos. Las mujeres dejaron de hablar. Hablaban mucho. Unas dejaron el cubrebocas de lado para platicar más amenamente y dejar la “asfixia”. Estaban felices.

Miguel Ángel va caminando entre una nube de reporteros de hoy y de ayer. Son las nuevas generaciones que traen el gafete que, amable, les extiende Grecia. Los reporteros se lo ponen y con éste colgado del cuello ya se mueven como peces en el agua. También los reporteros de ayer, los de mil batallas, los que de hace tres o cuatro sexenios atrás andan ahí, pegaditos, perseverantes. Ya con el gafete llegan a la exposición y comienzan a degustar de lo que hay. Son buenos con el diente. Le dan gusto a la mandíbula. Se levantaron temprano y no alcanzaron a desayunar en casa, así que, no le harán el desaire a lo que las mujeres empresarias llevaron para ofrecer al candidato. Pero, sabido es que donde come uno, comen veinte. Unos lo hacían como “pelones de Hospicio”, repetían y la mandíbula se encargaba del resto. Hábiles con los dedos, jalaban algún bocadillo que de inmediato pasaba a esfumarse entre el movimiento feroz de dientes superiores e inferiores. ¡Ahora es cuando, pues!

En tanto, Miguel Ángel recibía detalles, presentes, mismos que el contador Galaviz recogía con prontitud y los llevaba a un rincón seguro. Ahí ya Navarro Quintero no se movía como el candidato, ¡de ninguna manera!, la seguridad de las encuestas, el comentario generalizado que lo da como el mero mero, el puntero al que difícilmente podrían alcanzar, se mueve ya como Gobernador. Su seguridad personal, muy discreta. Tres mujeres que en algún momento sirvieron de escoltas de un exgobernador andan ahí, de bajo perfil, pero ahí andan. En el grupo cercano no hay desconocidos, todos se conocen. Cada quien sabe quién es quién.

Luego de la paseada por la Exposición se trasladan al presídium. El evento da inicio. Las mujeres hacen el uso de la palabra. Unas hablan fuerte. Otras mediadoras. Ahí, a diferencia de los demás candidatos que buscan la gubernatura, a Miguel Ángel Navarro Quintero lo acompaña su distinguida esposa.

La campaña sigue. Falta todavía para que los nayaritas acudan a depositar su sufragio y no repetir una amarga historia como la vivida con el gris sujeto del Cuatrienio.

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